22 jul. 2010

Amistad


Antes de nada debo confesar que para mí, creer en la amistad es como para un ateo creer en Dios. A mí tienen que demostrarmelo.

Mantener una relación es complicado. A veces las parejas fracasan, hay muchos motivos, aunque creo que el principal es elegir caminos distintos, tener diferentes espectativas, no ser almas gemelas...

Sin embargo se dice que la amistad es un tesoro que puede durar toda la vida ¿Por qué? ¿Cuál es la clave? Si hay algo cierto en todo esto es que por muchos caminos diferenctes que dos amigos escojan, pueden superarlo, aunque estén a horas y horas de tren de distancia. Somos capaces de aceptar las diferencias que tengamos con un buen amigo pero no permitimos que exista algo en nuestra pareja que nos disguste, a pesar de que sabemos que las relaciones duraderas son las que se basan en la tolerancia y, en parte, la pasividad.

No me permito hablar de mejores amigos, porque sé que no existen, me lo dice la experiencia. Los amigos no salen corriendo, los amigos son almas gemelas destinadas a continuar enganchadas por un lazo muy fuerte y flexible que permanece aunque todo lo demás cambie.

Yo tengo una amiga. Mi amiga jamás me abandonó, o al menos nada serio. El lazo nunca se ha roto, y por mucho que se estirara, siempre supe que al otro lado del cordel, estaba ella. Cuando contactamos, aunque pasen meses, hablamos como si nos hubiésemos visto el día anterior. Mi amiga sabe todo lo que soy y todo lo que tengo pero no sabe todo lo que me pasa. Eso lo hace atractivo.

Sé que no se puede decir a ciencia cierta que cuando seamos mayores y nos encontremos por la calle, pararemos a tomar un café y nos reiremos de tiempos mejores. Sé que no se puede decir a ciencia cierta que seremos amigas para siempre, pero algo me dice que mi alma gemela seguirá conmigo mucho tiempo.

19 jul. 2010

Odio In Crescendo


Justo después de una discusión telefónica, con sueño y sabiendo que mañana madrugo, me voy a la ducha (02:18). En ella recapacito, como de costumbre, sobre un punto clave en las discusiones de pareja...

Los teléfonos móviles:

Yo nací en una época de transición en la industria de telefonía móvil. Resulta que antes de que yo existiera los móviles se le atribuían a los altos cargos de la bolsa (esos enchaquetados y con maletín tan, tan estresados que van pegados al aparato como si de su apéndice se tratase). Ahora mi prima de 8 años, que va a misa los domingos para prepararse la Comunión, fecha en la que, por lo general, no sabes ni lo que es un grupo de amigos fuera del "cole", tiene un móvil de última generación, que sinceramente, no sé para qué lo usa. Y yo me pregunto ¿a caso tanta comunicación es sana?

Creo que se abusa del tiempo del que se dispone para conversar. Hemos pasado de no ver a alguien en años a tener a todo el mundo a un mensaje privado del tuenti o un toque o un correo de distancia. Me recuerda a veces a los carretes de las cámaras antiguas, donde todo el mundo elegía cuidadosamente la escena que quería retratar y procuraba hacer la fotografía bien centrada y luminosa ya que de lo contrario, le restaba una a la reducida lista de oportunidades que nos brindaba el carrete. Ahora con las digitales tenemos más de 200 oportunidades... ¡a derrochar!

No estoy diciendo que no quiera hablar por teléfono, sino que cada vez defiendo con más ahínco el hecho de que palabras las justas.

18 jul. 2010

Algo para recapacitar


Sin venir a cuento empezé a pensar esta madrugada mientras me duchaba antes de meterme en la cama si todo lo que vivimos después de una mala experiencia personal (enfermedad familiar, relación personal, estudios...) nos hace más fuertes o de lo contrario nos debilita. No importa lo que lleves sin acordarte, el destino se encarga de que lo tengas presente. Y digo yo: ¿si el pasado tiene que influir en nuestro presente, de qué forma debería hacerlo?

Una vez cierto viaje a Roma resultó acabar en tragedia y me demostró que un sueño roto puede resultar muy doloroso. ¿Significa eso forzosamente que a partir de ello deba sentirme amenazada por París, por ejemplo? ¿Debemos juzgar nuestro presente según nuestro pasado, o de lo contrario tenemos que aprender a hacer borrón y cuenta nueva? y si lo último es lo adecuado... ¿no nos haría sentir unos necios si volviera a pasarnos lo mismo?

Planteándome todo esto solo consigo que se me vengan a la mente muchas otras preguntas...

Puede que la respuesta se encuentre en que nunca se debe olvidar, pero es importante tratar las cosas por su nombre y tener presente el pasado sin que sea determinante en el futuro, es decir, aprender a superar lo que nos depara la vida (enfermedades, abandonos, rupturas, fracasos laborales...) sin olvidar que todo ello nos ha formado, que somos la escultura que surge de los golpes del cincel de la vida pero no por ello debemos seguir el camino fácil de encasillar todo lo que nos ocurra y esperar lo mismo en un futuro. Siempre hay algo... o alguien que se salta nuestra norma... y resulta ser lo mejor que nos pase jamás.

Como diría alguien muy especial, hay que tener Fe.