29 oct. 2010

Cómo somos, cómo nos ven

A veces me paro a pensar en la cantidad de personas que conocemos a lo largo de nuestra vida (y las que nos quedan).

Cuando coincidimos con alguien que, a pesar de los intentos de llevarnos bien con ella, no nos ha aportado nada bueno, sino todo lo contrario, aprendemos de ello. Identificamos cada vez más rápido y con más facilidad si la persona que nos han presentado nos dará problemas o no. Pero a veces nuestro instinto nos falla, y es ahí donde la experiencia se convierte en prejuicio, que es lo que nos transforma en la persona problemática.

¿Cómo podemos evitar que eso suceda?

No se puede.

26 oct. 2010

Una digestión larga

Otra tarde sentada en mi estudio, filosofeando un rato mientras hago la digestión...

La palabra "amor" está llena de connotaciones... de hecho, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, consta de más de diez definiciones para dicho término. Seguramente nadie se pare a mirar lo que un consejo de eruditos y sabios de la lengua española ha decidido que signifique tal palabra. Sin embargo, yo me he atrevido: "Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser".

Tengo que reconocer que la definición me ha pillado por sorpresa. Mi lado romántico (25%) está indignado, al 75 restante (probablemente el lado sarcástico) le hace gracia.

"Amor", como dije anteriormente, tiene muchísimas connotaciones. No he podido evitar cuestionarme la dureza con la que lo han definido.

El amor, siendo poco sentimentales, científicamente hablando, no existe. El amor es una ilusión provocada por una serie de sustancias químicas generadas por nuestro organismo, una de ellas (conocida, de hecho, por "la hormona del amor"), que desencadenan diferentes conductas relacionadas con la reproducción e instinto paternal. Es decir, el enchochamiento, propiamente dicho, es únicamente un subidón de hormonas. Que simple y cínico suena, ¿verdad?

Nadie se conforma con eso...

El amor, como dice mi diccionario, es un sentimento intenso... genera el deseo de querer estar con la otra persona, y si es recíproco, hace que queramos asegurarlo para el resto de la vida. Pero hay un matiz que me ha llamado la atención (primer gran fallo): "partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". Qué gran verdad, ¿no?

Estar en una nube y rezumar felicidad cuando se está enamorado es una delicia, pero puede ser un arma de doble filo. Es como lo que le ocurre a un globo, lo llenamos y llenamos y cuanto más fuerte y grande lo tenemos, menos hace falta para que algo tan pequeño como un alfiler, lo rompa.

Ciertamente, partimos de nuestra insuficiencia, nuestro complejo irremediable de inferioridad (consecuencia de idolatrar al otro) para que nuestro corazón le pertenezca. Pero ¿realmente es esa la característica que queremos destacar en una definición?


Es típica la pareja del parque, esa a la que no podemos dejar de mirar, o la pareja de ancianos que va dando un paseo cogida de la mano. Nadie se plantea que eso no sea amor, pero, hay más formas de amar que no vienen descritas en este libro:

El amor es un sentimiento increíblemente intenso que puede ser la consecuencia de la atracción que conlleva la compatibilidad intelectual, física y ética entre dos personas. Bien, pero no sólo es eso, y he aquí el otro gran fallo de esa definición: El amor, no solo no es un sentimiento de inferioridad, sino que tampoco pertenece a los típicos enamorados. El amor es un sentimiento amplio a la par que intenso. Se siente amor por un hijo, incluso más fuerte y duradero que el que compartan los protagonistas del mayor romance nunca escrito. El amor implica dedicación, devoción, pasión... y eso no solo se encuentra en un parque, sino en todo lo que nos produzca una felicidad irremediable, una preocupación sana, una paz interior. Un trabajo, un viaje, un objeto, un sabor, un lugar...

Pienso que es igual de cínico hablar de amor como proceso químico, que vacío es definirlo como el sentimiento que implica tener que ser un subordinado, un ser menudo que se ata a otro ser, y olvidarse de las demás connotaciones igualmente válidas e importantes. Queda claro que el que decidiera escribir eso en un diccionario, estaba muy resentido...

El amor es todo aquello que nos produce escalofríos.


14 oct. 2010

Esperanzas de vida y otras reflexiones en el bus


Aun habiéndome despertado tarde (6.45), ya que acostumbro a empezar el día media hora antes, ayer pude coger el bus que pasa antes del que suelo coger todas las mañanas. Me dio tiempo de estirarme en la cama, maldecir al despertador, maldecir a quien fuera que puso mi horario, mirar por la ventana para ver el tiempo que hacía, elegir la ropa, ir al baño, vestirme, tomar un café y salir volando.

Como decía, me aligeré más de lo habitual pensando que llegaba muy tarde, así que me dio tiempo de echar una carrera y alcanzar al bus de las 7.10 en vez del de las 7.20.

No tenía mi iPod y tampoco me había dado tiempo de coger el libro que me estoy leyendo. Así que ahí iba yo, sola en el bus, acostumbrada a tener entretenimiento, o bien de la mano de los compañeros que también viajan en él o bien por mis propios medios. Así que directamente miré por la ventana.

No pude evitar oir la conversación que mantenían dos mujeres de mediana edad. Hablaban de lo que parecía ser la nieta de una de ellas. Con quince meses nada más, podía repetir todas las palabras que oía casi a la perfección, y tenía unos ricitos negros que su madre con cariño le peinaba mientras ella tarareaba subida a un taburete, mirándose al espejo.

La abuela, como es natural, expresaba todo su amor y cariño por la chiquilla y solo podía pensar en lo lista, buena y guapa que sería su nieta en el futuro, por empezar desde tan pequeña a hablar, a relacionarse, etc.

No paro de pensar desde entonces en la cantidad de espectativas que tenemos. Cuántas ilusiones nos hacemos sobre la vida... Esa niña acaba de llegar al mundo como quien dice y ya tiene sin saberlo la "responsabilidad moral y vital" de hacer realidad lo que todos esperan de ella. En el caso de que no fuese así, es decir, si esa niña crece y resulta ser poco trabajadora, fea, tonta... ¿Qué pasará con las espectativas de su madre o su abuela?

Podemos soñar todo lo que queramos pero cuando todo eso va convirtiéndose con el tiempo en una realidad completamente diferente, se nos olvida lo que un día esperábamos de ello y nos hacemos menos exigentes. Si la niña sale fea, al menos podrá ser lista, si la niña no sale ni guapa ni lista, quizás sea buena, así sucesivamente.

Perder la ilusión no es tarea difícil, aunque parezca al contrario. Somos fuertes, resistentes, capaces de soportarlo, está en nuestra naturaleza, en nuestros genes, somos conformistas al fin y al cabo. Hemos soportado hambrunas, epidemias, glaciaciones... y qué si nos quedamos ciegos, y qué si nos quedamos cojos, se supera. Puede parecernos un mundo, de hecho, por minúsculo que sea, todo al principio nos lo parece, pero sin duda lo más admirable de nuestra especie, el tesoro más preciado que tenemos es la capacidad adaptativa, tanto física como psicológica...

...

La parte no tan mala de salir tan temprano del piso es ver las estrellas justo antes de que amanezca. El recorrido del bus abarca gran parte del paseo marítimo, así que me deleito mirando al océano, profundo e inquieto. Voy intuyendo el horizonte, cada vez más evidente por la luz del amanecer. Veo pequeñas luces intermitentes mucho más allá de la orilla, que supongo, son barcos pesqueros que aprovechan la última oportunidad que les brinda la noche.

Nadie baja del bus conmigo, sola en la calle comienzo a caminar. Sigue estando oscuro... las calles están vacías, seguro que si me sentase en la acera en vez de seguir oyendo mis pasos, todo se quedaría en silencio... no tengo prisa...

4 oct. 2010

Pedir perdón


Últimamente nadie pide perdón. Me cuesta creer que se trata de exceso de orgullo o poca costumbre, que viene a ser lo mismo, pienso yo. He de admitir algo, y es que cuanto más años cumplo, menos trabajo me cuesta, y no se todavía si eso es bueno o malo.

A medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta de que las discusiones que generábamos o manteníamos hace años (me ha sentado esto mal de fulanito, dejo de hablarle, fulanita me ha dicho que fulanito me ha criticado etc)son las mismas que tenemos ahora, con la diferencia de edad y magnitud, obviamente.

Que no sirva de precedente, pero pedir perdón me ayuda a evitar que algo que no me gusta o empieza a cansarme, se alargue demasiado. Me explico: con peleas que ya empiezan a ser grotescamente absurdas me planteo si vale la pena continuar con ello, por lo general NUNCA vale la pena, porque el problema inicial era minúsculo y se ha ido haciendo más y más grande, como una bola de nieve, gotita a gotita, en fin... Es entonces cuando una bombilla en mí se enciende, analizo la situación, y como bien sabemos, dos no se pelean si uno no quiere, así que asumo mi parte de culpa sin depender de si el otro ha hecho o dicho algo peor que yo y directamente, pido perdón.

Esta expresión tan difícil de pronunciar resulta ser de las más sonoras y bellas, casi como el canto de una sirena, ya que en cuanto la oímos desprendemos un sentimiento de euforia y poder que casi se puede oler, como si oirlo fuese una droga estimulante.

A todo el mundo le gusta oir cómo le piden perdón, pero nadie (y me incluyo)se da cuenta a tiempo de que la gran, grandísima mayoría de veces, los dos bandos que están en guerra tienen la culpa. Normalmente uno descubre que también ha metido la pata cuando le dicen la susodicha palabrita.

No me he vuelto más tonta, y tampoco más ingenua, y no, no significa que pida perdón a la primera de cambio, al contrario, tardo mucho. Puede que esa palabra esté sobrevalorada, al fin y al cabo, parece que cuando se dice "lo siento" perdemos nuestro honor, o al menos decrece.

Ya es hora de que eso cambie...