21 sept. 2012

Cafeína y estupidez humana

Pasadas las doce de la noche, el hoy se convierte tímidamente en mañana. Hoy ya es ayer y todavía no he conseguido cerrar los ojos ni dos segundos. Me tumbé en la cama, acalorada, con la persiana levantada como cada madrugada, y aún sigo mirando al techo, intentando arrancarle el remedio para mi insomnio. El fresco viento que entra por la ventana sacude la puerta de mi habitación y ésta al agitarse produce un ruido incómodo que me provoca.... Enciendo el portátil...

Dos insípidas tazas de café del IKEA han tenido la culpa de que no esté ahora mismo soñando.

Llevo meses intentando escribir. Reconozco que lo he intentado poco, pero con todo no he sido capaz de pasar de tres frases "pseudoprofundas" a las que coronaba ingeniosamente con un título original o simpático. Pensé en escribir sobre la estupidez humana, y es lógico: no sé si soy yo pero cada día me doy cuenta de que la imbecilidad es una epidemia para la que no existe cura, y cada día hay más víctimas.

La crisis. Esa bonita trola que nos venden sobre que somos los únicos culpables de que el país se hunda y que nos arrastre a nosotros también empieza a retumbar en mi cabeza como el mítico, chillón e insoportable "politono" que SIEMPRE suena en el peor momento (un funeral, una consulta médica, el cine, un museo...). Me pregunto cómo no nos dimos cuenta antes de que la cantidad de ineptos-incultos-mafiosos que nos gobernaban acabaría provocando el cáncer que hoy nos consume, ¿cómo no lo vimos venir? ¿Tan agusto se estaba en la burbuja? Me pregunto cómo puede haber gente tan asquerosamente egoísta como para jugar al monopoly con las viviendas de gente que acaba en la calle y dejarlas vacías hasta que alguien las compre de nuevo... SÍ, VACÍAS. Me pregunto cómo puede permitirse la especulación y la consecuente subida estelar del interés por haber comprado deuda de un país, que significará el empobrecimiento de millones de personas y la esclavitud de una sociedad en deuda por décadas y décadas. Me pregunto cómo se pudo dar crédito a personas SIN NADA cuyos ingresos eran 3/4 partes dinero negro de la construcción/mecánica/fontanería que adquirían un Mercedes o un BMV a los veinte años (como premio, supongo, por haber dejado los estudios a los 16 y haber sido más listos que todos sus pringados compañeros que decidían "invertir" en su futuro estudiando una carrera) con vidas de lujo, que pedían un préstamo para pillarse una tele. Me pregunto cómo el gobierno Japonés ha dimitido por haber tenido que subir el IVA sin que hubiese estado previsto en el programa electoral y en este país de caquitas (sí, soy una señorita y no digo tacos) parece que encima tenemos que darle las gracias a los cuatro gilipollas por haberlo subido aun habiendo jurado y perjurado que no lo tocarían... 

Pero no hay dos sin tres, que somos recampeones de Europa, ¡eh!

La mala educación. Podría resumirlo en que el nivel de la enseñanza de ciencias en España está por debajo del de Camerún. Pero me gustaría extenderme un poco más, si a ti no te importa (y si no también, para eso es mi blog, leñe). No sé si alguien se ha fijado pero empiezo a darme cuenta de que a los concursos que ponen en la tele va gente "especial", ya sabes... Quizás la culpa original sea de los guionistas, que cada vez hacen preguntas más tontas, pero es que cada vez hay más gente que las falla y peor: que lo ve normal. Concursos que son auténticos shows espectaculares con magos, música, ruletas, luces, caídas, botones gigantes, trampillas... TODO ESO PARA QUE te pregunten para qué sirven las cejas y dudes entre para evitar que caiga el sudor a los ojos o que son de adorno, o que a la pregunta "fruta que comparte nombre con una provincia andaluza" se conteste NÍSPERO... País de catetos e incultos... ¿pero a quién queremos engañar? Ídolos nacionales como Belén Esteban o Kiko Matamoros han causado estragos en las mentes españolas. ¿Qué bueno puede surgir de programas de prensa rosa donde solamente se oyen voces y disparates y se ven tetas y culos durante horario infantil? Sálvame Deluxe... ¿Es que la gente no se da cuenta de lo patética que resulta su vida sentados delante de esa basura durante horas, día y noche? ¿Cómo puede haber gente capaz de tener ideas propias y capacidad de crítica si JAMÁS ha leído un libro (no cuentan los folletos de propaganda) o un periódico? Estamos anestesiados e insensibilizados. Los niños no sienten pena o empatía cuando ven a otro llorar, cuando hacen daño a alguien. Los niños están hartos de ver en las noticias a cadáveres ardiendo o restos de sangre en un atentado terrorista, o de ver películas o videojuegos en los que el protagonista (el bueno) tiene como misión cargarse a una docena de hombres. Los niños ya no distinguen el egoísmo de la solidaridad, y no quiero echarle toda la culpa a los medios porque los padres influyen muchísimo. Es mejor ponerle al niño una película cuando va en el coche para que esté entretenido y no moleste a mantener un diálogo con él o que simplemente se recree observando el paisaje y fomentando su curiosidad e imaginación. ¿Es que es normal el caso de la niña china, esa pequeña atropellada y agonizante observada e ignorada por los transeúntes durante días que acabó muerta? ¿Pero en qué clase de seres nos estamos convirtiendo? ¿Cómo hemos podido perder tantos valores?

Miro al techo. Respiro hondo y me digo "la estupidez humana es inmensa... tendré que hacer segunda parte".

Voy a dormir un poco, que mañana madrugo... puñetero café...