25 nov. 2010

Subida instantánea de moral

Hoy llevo estudiando Neuroanatomía desde que me desperté, a pesar de no haberme tomado ni un descanso para ir a buen ritmo, sigo sin tener ni idea de lo que leo. Voy a repasarme el tema que me estudié hace dos horas y no recuerdo nada.

Tras tomarme una valeriana y meditar durante dos minutos (llamo meditar en este caso a echarme en cara lo idiota que soy al no haberme enterado de nada tras leer un párrafo de ocho líneas cinco veces), mi madre entra en mi habitación. La observo. La noto algo apurada, aunque no me dice nada sé que quiere preguntarme algo.

- Mamá, ¿te pasa algo?
- Sí hija mía, estoy oyendo la radio en el móvil y me está dejando sorda, voy a tener que quitarme los cascos porque a esto no se le puede bajar el volumen.

Tras inspeccionar durante un segundo el cacharro, le doy a un botón y el estrepitoso sonido cesa.

- Toma mamá, prueba ahora.
- ¡Pero qué lista eres!

Hasta cuando no se da cuenta me levanta el ánimo... Qué haríamos sin nuestras madres...

20 nov. 2010

Tomar decisiones


Una vez alguien me dijo que el ser humano es el único animal libre. Además de tener consciencia de nuestra propia muerte, lo cual nos capacita para apreciar cada momento de nuestra vida, también tenemos elección para todo.

Elegir. ¿A caso un león puede elegir no matar por despecho, por la lástima que le inspira ese pobre búfalo y así morirse de hambre? El león cazará mientras su salud se lo permita porque lo dice su instinto y eso es inamovible. Es prisionero de su código genético. Debe lealtad absoluta a lo que venga escrito en sus genes, por ello si siente hambre come, si siente sed bebe, si siente sueño duerme, se lava, se reproduce... desaparece.

Tener que tomar decisiones, nos hace independientes. Es constante, lo hacemos sin darnos cuenta, casi como la extensión de nuestro pensamiento. Cuando tecleo, elijo sin pensar a penas más de un segundo qué palabra de entre todos los sinónimos que definen el mismo término, voy a escribir. Cuando camino, elijo sin pensar más de una décima de segundo cuándo voy a cruzar, si cambio mi dirección, si salgo corriendo, si grito, si salto, si lloro, si canto... es mi decisión.

Elegir nos hace libres. Pero ¿cuándo una decisión se convierte en cadena perpetua?

Es obvio que las decisiones que tomamos pueden ser las adecuadas o de lo contrario un fracaso. La opción que nos beneficie (instinto de autoconservación) si en ese momento nos implica exclusivamente, será la decisión correcta. Cuando incumbe a alguien más, la cosa se complica y entran en juego numerosas pautas de comportamiento (razonamientos condicionados por barreras morales, culturales, sociales, ideológicas, políticamente correctas, etc) que regirán el arduo camino hacia el desenlace supuestamente idóneo. He ahí la paradoja, ¿qué fue del instinto de autoconservación? comer cuando se tiene hambre, beber cuando se tiene sed... Hemos llegado al límite. A veces tomamos decisiones que nos perjudican , y aunque sean las correctas por lógica aplastante, somos víctimas a manos de nosotros mismos, somos esclavos de nuestra propia moral y ética. La libertad de la que gozamos siendo "la especie elegida", es una traicionera.

Somos tan libres cuando decidimos, como desdichados. Porque como también alguien me dijo en cierta ocasión, la libertad no hace al hombre felíz.



Pd: Susanita, gracias por animarme tanto...


5 nov. 2010

Hoy he mirado al libro

Hoy me he propuesto estudiar duro:

Suelo tomarme tres cafés a lo largo de la mañana, porque suelo también acostarme tarde y despertarme demasiado temprano. Después de llevar años tomando tantos, no he logrado entender qué efecto producen en mí. A veces me vuelvo enérgica y activa, que es el objetivo que busco cuando los bebo, además de que me encantan todas y cada una de sus variedades. Otras veces no sirve de nada y noto cómo, paulatinamente, se me van deslizando los párpados hacia abajo, salen siempre ganando, es imposible pararlos.

Después de clase me entra el casi irremediable impulso de caminar hacia el centro de Cádiz y dar un agradable paseo mientras miro tiendas y entro en librerías, o dirigirme a la Caleta, mi pequeña bahía, para darme el gusto de quitarme las botas y pisar su arena dorada y húmeda. Sin embargo me dirijo tristemente al autobús, y veo desde la ventana, envidiosa, a las abuelas gaditanas darse un baño en pleno noviembre.

Admito que me gusta estar sola. Sobretodo a la hora de comer. Llego al piso y me desvisto, me aseo y me meto en la cocina. Cuando estoy triste, cuando no tengo ganas de nada, tengo ganas de cocinar. Para mí es casi como un ritual. Cuando se almuerza, las personas normalmente ven las noticias, pero yo dejé de verlas hace mucho, me deprimía ver y oir tantas atrocidades. Decidí que la mejor manera de no conseguir estar fuera del mundo debido a negarme en rotundo a seguir sufriendo con el telediario, sería leer las noticias por internet, y desde entonces ya no lloro mientras como.

No pierdo el tiempo, me siento en mi mesa para empezar con el estudio, pero me doy cuenta de que llevo atrasando imprimir unos temas desde hace al menos una semana. Reviso lo que tengo que hacer y salgo al a copistería más cercana. Tras una hora me vuelvo a sentar. Me llaman por teléfono. Tras una hora me vuelvo a sentar. Me acuerdo de poner una lavadora. Me vuelvo a sentar. Tras otra hora me entra mucho, mucho sueño, así que hago el recuento de cafés que me he tomado, percibo que hoy no me han hecho efecto.

Recuerdo que mi propósito para hoy era estudiar duro, y como me estreso, decido escuchar a Norah Jones, la única persona, a parte de mi antiguo profesor de yoga, que ha logrado relajarme.


Feeling tired,
By the fire,
The long day is over.

The wind is gone,
Asleep at dawn,
The embers burn on.

With no reprise,
The sun will rise,
The long day is over.


He mirado al libro, y él me ha mirado a mí.

3 nov. 2010

Dependencia

Las personas pasionales son un arma de doble filo: se marchitan por agotamiento por culpa de tener el estúpido pensamiento de querer darlo todo al resto de los mortales. Olvidan que ser egoísta no es siempre un defecto, a veces es una necesidad para el alma.