9 ene. 2011

Redes Sociales y Otros Vicios

La comunicación tan extraordinaria que existe en nuestros días, hace cosa de un siglo o dos, solamente podía ocurrírsele a una mente privilegiada como por ejemplo, la de Julio Verne que ya pudo adelantar en forma de novela de aventuras (hoy muy realista) los viajes al centro de la Tierra o durante veinte mil leguas por debajo de la superficie marina.

Fantasía que hoy nos desborda de realismo: la telefonía móvil, las pantallas táctiles, sonido mp3, blu-ray, Internet (mensajería instantánea, videoconferencias y, por supuesto, las redes sociales). A veces más que sernos útil nos vigila tan de cerca que nos ahoga. Soy de las que piensa que tanta comunicación sobra, que nos tenemos tan cerca que nunca sentimos añoranza, si me aburro entro en el tuenti, en el facebook, twitter, hi5, myspace, messenger... (podría seguir), miro unas veinte fotos de la prima del que conocí la otra noche que es amigo de mi compañero de clase y así me entretengo durante media hora, observando a personas que no he visto en mi vida, juzgando cómo posan, cómo se visten, cómo se lo pasan, lo feos que me parecen, qué y cuándo hacen lo que sea. Cuando termino, siempre puedo enviarle a fulanito un mensaje instantáneo sobre lo que acabo de ver y también aprovecho para contarle cualquier cosa que se me pase por la cabeza, sea útil o no. A pesar de vernos todos los días varias horas, es más fácil contactar con el que esa a través de tuenti. En persona me cuesta abrirme, así que mi teclado y mis dedos se abren por mí.

Es curioso, cuanto más usen una red social para comunicarse dos personas que se ven a diario, menos hablan entre ellas cuando se ven cara a cara. ¿Se agotan los temas de conversación? ¿Ya se ha dicho todo? ¿Se pierde la ilusión? ¿Todas son correctas?

Hace poco leí que los datos que se le facilitan a un sitio web (nombre, apellido, provincia, correo electrónico, incluso imágenes propias o ajenas) perduran en el espacio internauta durante treinta años. Ello quiere decir que a la imagen que usé en tiempos lejanos para mi "principal" en tuenti hace dos años, todavía le quedan casi tres décadas para extinguirse. La infomación que dí entonces es huérfana y no hay forma de recuperarla y luchar porque no se difunda, es propiedad de tuenti...

El atractivo que tiene una red social es claro: entretiene observar la vida de los demás (más si no se tiene vida propia), engrandece criticar la imagen de alguien (lo cual, paradógicamente, no te hace más grande), pero mejor es poder presumir de lo bien que me lo paso y lo felíz que soy como si de un escaparate se tratase, es apasionante observar cómo cada vez ponen más y más publicidad en las páginas de las redes sociales, especialmente las más infantiles (tuenti)... en fin... ¡es enriquecedor!

Las redes sociales se convierten en un vicio, son adictivas. Estás atendiendo como buenamente puedes al señor que da la clase. Estás soñoliento, aburrido, cansado... y sin más, suena la melodía del chat de tuenti en mitad de la clase. Lógicamente el profesor no se da cuenta, el resto del aula sí. Es ahí cuando me pregunto si pensar que ir a clase a las ocho de la mañana (que implica despertarse a las seis y media) para conectarse al tuenti en vez de atender es, francamente, una gilipollez, es o no, solo cosa mía. La cantidad de personas inteligentes que conozco que usan las redes sociales, dicen que es muy útil como medio de comunicación con las personas más lejanas que no pueden localizar de otra forma... Hoy quiero dejar bien claro que yo también tengo vida social, que no tengo ni tuenti, ni facebook, ni nada que se le parezca a parte de este medio por el que escribo, y que me comunico total, rápida y claramente con quien quiero, sea cercano o lejano. El correo postal, el electrónico, el teléfono... Yes, We Can.

Otro vicio es el tabaco, por fin "prohibido" en España. Nunca entenderé qué ve la gente joven en fumarse un cigarrillo. Quizás sea el subidón de adrenalina cuando se le da la primera calada a sabiendas de que es malo. A escondidas todo sabe mejor, pero el humo, siempre será humo, el mismo que sale de las chimeneas indrustriales, el mismo que expulsan los tubos de escape, el mismo que huye de las llamas en una hoguera...

La necesidad de encender un pitillo para darle una calada y sentir cómo baja el humo por la tráquea o de entrar en facebook para ver cuántas peticiones de amistad se tienen ese día como si de una competición se tratase, tiene el mismo nombre: Vicio. El vicio es un hábito perjucicial y cualquier costumbre que se convierta en adicción, elimina por completo cualquier atisbo de libertad. Sin libertad, no se tiene elección.

6 comentarios:

  1. Muy positivo tu punto visto, Irene. Buen juicio tienes sobre los medios de comunicación. La verdad más verdadera de todas estas redes es que por mucho que se diga que son redes sociales en el momento que dos amigos como bien dices se encuentren no tienen nada de lo que hablar.
    Añado más todavía, ¿y qué de aquellos que como bien dices se levantan y van a la facultad para conectarse a una "red social"? Sobre todo los que se sientan en primeras filas para ser aún más falsos todavía delante del profesor al mostrartle "que es una persona interesada" por la clase.
    Creo que estas redes nos están dividiendo cada vez más.
    Te felicito, me han gutstado muchísmo tus comentarios... :)

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  2. Hombre, Suhil... ¡no te esperaba por aquí!

    Te doy las gracias por ser tan amable y te invito honestamente a que te pases por aquí siempre que quieras, eso sí, como tenemos la posibilidad de estar cara a cara, que no dejemos el contacto visual (que por nosotros no quede).

    En cuanto al tema de las redes, he de decir que podría extenderse infinitamente, pero para qué estirar más el chicle, ¿no?, somos la minoría.

    Un beso.

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  3. Oye una curiosidad!
    Porqué le has llamado "más allá de la cena" a tu blog?

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  4. Es mi filosofía. No tener planes más allá de esta cena. Después de oir la canción de Amaral "moriría por vos", no he dejado de creer fielmente en ese lema. :)

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  5. +1000000 a todo, Irene, soy Ana Macías sin redes sociales y con insomnio jajaja
    Me ha encantado leerte y comparto muchisimo tu filosofia del título del blog, adoro Amaral, esa canción y la de "cómo hablar"!!
    Un besazo y ánimo con la tercera vuelta! =)

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    1. Vaya, Ana!! Esto si que no me lo esperaba jajaja Muchas gracias por leerme, no tenía ni idea de que conocías esto.

      Igualmente, para ti también mucho ánimo, que nos va a hacer falta!!

      Besos.

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