18 jul. 2010

Algo para recapacitar


Sin venir a cuento empezé a pensar esta madrugada mientras me duchaba antes de meterme en la cama si todo lo que vivimos después de una mala experiencia personal (enfermedad familiar, relación personal, estudios...) nos hace más fuertes o de lo contrario nos debilita. No importa lo que lleves sin acordarte, el destino se encarga de que lo tengas presente. Y digo yo: ¿si el pasado tiene que influir en nuestro presente, de qué forma debería hacerlo?

Una vez cierto viaje a Roma resultó acabar en tragedia y me demostró que un sueño roto puede resultar muy doloroso. ¿Significa eso forzosamente que a partir de ello deba sentirme amenazada por París, por ejemplo? ¿Debemos juzgar nuestro presente según nuestro pasado, o de lo contrario tenemos que aprender a hacer borrón y cuenta nueva? y si lo último es lo adecuado... ¿no nos haría sentir unos necios si volviera a pasarnos lo mismo?

Planteándome todo esto solo consigo que se me vengan a la mente muchas otras preguntas...

Puede que la respuesta se encuentre en que nunca se debe olvidar, pero es importante tratar las cosas por su nombre y tener presente el pasado sin que sea determinante en el futuro, es decir, aprender a superar lo que nos depara la vida (enfermedades, abandonos, rupturas, fracasos laborales...) sin olvidar que todo ello nos ha formado, que somos la escultura que surge de los golpes del cincel de la vida pero no por ello debemos seguir el camino fácil de encasillar todo lo que nos ocurra y esperar lo mismo en un futuro. Siempre hay algo... o alguien que se salta nuestra norma... y resulta ser lo mejor que nos pase jamás.

Como diría alguien muy especial, hay que tener Fe.

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